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 Calle Burupacu #2888 - 3er anillo interno

Cuando pensamos en llevar a un niño al ortodoncista, muchos padres imaginan solo
brackets para alinear dientes con malposiciones dentarias. Sin embargo, existe una rama
muy importante y menos conocida: la ortopedia maxilar. Esta especialidad moldea y guía
los huesos de la cara y la mandíbula mientras el niño está en crecimiento.

¿Por qué es tan importante empezar a tiempo?
El principal motivo es biológico: los huesos de los niños no están fusionados. Entre los 6
y los 10 años, el paladar y los maxilares son maleables. Si detectamos a tiempo problemas
esqueletales podemos usar aparatos funcionales para redireccionar el crecimiento óseo.
Si dejamos pasar el tiempo, a los 18 años esos huesos ya estarán endurecidos. Lo que hoy
se soluciona con un aparato removible, en la adultez solo tendrá solución mediante una
cirugía maxilofacial para reubicar los huesos en las posiciones idóneas.
Beneficios que van más allá de la estética
Corregir la estructura ósea a tiempo no solo previene cirugías, sino que:
● Mejora la respiración: Al expandir el paladar, se abren las vías aéreas,
combatiendo la respiración bucal y las apneas del sueño, lo que se traduce en mejor
rendimiento escolar.
● Protege los dientes: Corrige la mordida profunda o los dientes muy salidos,
reduciendo el riesgo de fracturas dentales por caídas o golpes.
● Elimina malos hábitos: La succión del dedo o la mala posición de la lengua
desaparecen naturalmente al acomodar los huesos.
● Ahorra tiempo y dinero: Un niño con buena base ósea necesitará menos tiempo
con brackets en la adolescencia y tendrá resultados más estables a largo plazo.


La regla de oro: Revisión a los 7 años
La Asociación Americana de Ortodoncia recomienda que todos los niños sean evaluados
por un especialista antes de los 7 años, incluso si sus dientes se ven rectos. Muchos
problemas óseos no son visibles a simple vista, y solo un examen profesional puede
detectarlos.
En conclusión: La ortopedia dental infantil no es un lujo estético, es una inversión en salud
funcional y calidad de vida. Es la diferencia entre "arreglar los dientes" y "construir una cara
sana" para el resto de la vida. No esperes a que salgan todos los dientes permanentes; el
tiempo juega a favor del niño si actuamos ahora.